En últimos  meses hemos escuchado mucho sobre la colegialización profesional; sin embargo, hay muchas dudas sobre ello.

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Iniciamos primero ¿Qué  es la colegialización Profesional?

Es la afiliación obligatoria de profesionistas a través de Asociaciones denominadas “Colegios Profesionales”, su función será validar que un profesionista cuenta con los conocimientos suficientes para desempeñar determinada carrera.

Para ello, se tiene previsto reformar al artículo 5 de la Constitución, así como diversas leyes de educación estatales y crear a su vez el reglamento que servirá de base para la obligatoriedad de la colegialización.

Con ello se determina que en caso de no pertenecer a algún colegio profesional o aun perteneciendo a uno, no apruebe las evaluaciones que le impongan, el postulante no podría ejercer.

Por esta razón es la reforma Constitucional, para evitar que esta afiliación obligatoria se convierta en una violación al libre ejercicio profesional.

Tales cambios, pretenden responder a una necesidad, pues se no basta con ostentar un título y cédula profesional, sino que debe tenerse un estándar de calidad para beneficio de los clientes.

 

Lo bueno de la Colegialización

Establecer criterios de calidad para quienes prestan un servicio profesional, daría mejores resultados y con ello, un menor riesgo para los clientes, elevando el nivel de confianza hacia las profesiones.

También se elevaría la calidad de la enseñanza de las Universidades, pues no basta con dar egresados, sino que esos egresados demuestren que tienen la calidad esperada de ellos, a través de diversos y continuos mecanismos de evaluación, posteriores a la terminación de sus estudios.

 

Lo riesgoso.

Hay dos cosas que preocupan con la Colegialización, la PRIMERA es que no se garantiza que los Colegios Profesionales sean organismos ciudadanos, al no establecer mecanismos que impidan que personas afines a determinado partido político, los integren o peor aún, los presidan, lo que podría poner en grave riesgo la imparcialidad y honorabilidad de sus evaluaciones.

La SEGUNDA, es que los Colegios al ver que tienen un nuevo “monopolio” para permitir el ejercicio profesional, cobren altas cuotas, elevando con ello el costo de los servicios que cada profesionista debe tener, ello por supuesto lejos de beneficiar a la población.

Ello volvería inalcanzable el aprovechamiento de un servicio profesional, al ser costoso y poco confiable, si la persona o el tema perseguido va en contra de los intereses de un partido político que gobierne en determinado lugar del país.

Si consideramos que durante este último año, el fisco ha implementado una inquisitoria denostación a los contribuyentes sin juicio previo, ante la complacencia de la corte, que la inseguridad ha desinhibido el crecimiento económico, las reformas tan publicitadas no se ve que en el futuro inmediato tengan beneficios generales.

Y si a eso le añadimos, que ahora recurrir a un buen profesionista podría resultar más caro, sería un motivo suficiente para pensarlo más de dos veces.

 

Conclusión

Olvidando lo negativo, contar con un profesionista que nos brinde una auténtica asesoría, será un primer paso para obtener valor agregado a todo lo que nos brinden de esos servicios y si hay organismos independientes confiables que garanticen el correcto desempeño de nuestros asesores, se elevará la competitividad de las empresas que contraten sus servicios.

Y, ¿usted estimado profesional, ya se afilió a algún colegio profesional?

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