Nació hace más de 50 años como herramienta de fiscalización en México, ha evolucionado y sufrido cambios que se adaptan a la especialización en los temas de información financiera, así como cambios de legislación, para cumplimiento de las obligaciones de los contribuyentes para ser cada vez mas ágil y sencillo.

El año 2010 de grandes cambios en su sistema de presentación, originó retrasos y extensión de plazos, siendo hasta el 15 y 30 de septiembre. Lo que más nos pudo es que liberaran a tiempo el SIPRED para cumplir con los tiempos, sobre todo en cubrir sobre costos que afectaron a los despachos y a los propios contribuyentes, pero ahora, desde diciembre de 2011 ya se encuentra disponible en la página del SAT este sistema para ahora sí, cumplir con las fechas que a más tardar debe presentarse en el mes de junio de 2012.

Con esas tenemos que la Autoridad se puso sus moños y no dará plazos adicionales para presentar los dictámenes correspondientes al ejercicio 2011, por eso, ¡atención! dictaminadores y contribuyentes en general, hay que cumplir con los plazos establecidos en el CFF y RMF para que se eviten sanciones.

Todavía se usa aquello de las letras del RFC:

Letra A a la F                      del 15 al 20 de junio

Letra G a la O                    del 21 al 25 de junio

Letra P a la Z                      del 26 al 30 de junio

Las empresas controladoras a más tardar el 15 de julio de 2012. Se estima que 85,000 dictámenes se presentarán este año.

Lo que se gana en términos generales es que el SAT se da cuenta de los riesgos sobre los contribuyentes y también se logra disminuir actos que causen molestia a los mismos.

Por otro lado, es bueno recordar que cuando los contribuyentes presenten sus declaraciones anuales de ISR e IETU, deberán manifestar si optan por presentar el dictamen según el Art. 32 de CFF, de no hacerlo tendrán que presentar el dictamen fiscal.

Quienes pueden optar por no presentar el dictamen 2011, se encuentran las donatarias autorizadas, las que participen en una fusión o escisión, las entidades federales, las residentes en el extranjero con establecimiento permanente en el país y las sociedades controladoras o controladas que consoliden para efectos fiscales.

Como principal desventaja por optar a no dictaminarse es que la autoridad puede revisar directamente a la empresa y entonces el representante legal le tiene que entrar sin más ni más.

Nosotros le recomendamos que se dictamine, aún si no está obligado puede optar por ello para gozar de algunos buenos beneficios como la credibilidad, confianza, certeza jurídica, transparencia, etc.

El mismo SAT reconoce la calidad y señala que no se va a derogar y has ta promueven su presentación, los despachos dictaminadores se esfuerzan por lo tanto por cumplir con los parámetros y hasta por ahí nos andamos certificando para cumplir con las normas de calidad que nos imponen, lo cual lo hace más atractivo, por esto y por muchas cosas más, estimado empresario, le animamos a dictaminarse y recuerde el fin de este artículo es que también se presente oportunamente ya que no habrá prórroga.

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