A pesar del aumento en la demanda en el sector automotriz, los productores estadounidenses se resisten a realizar cuantiosas inversiones para aumentar su capacidad de producción nacional mientras que los grandes jugadores japoneses como Honda, Nissan y Mazda aceleran el establecimiento de sus plantas en México, como base de producción para Norteamérica y Sudamérica. General Motors, Ford Motor y Chrysler Group titubean al hablar de inversiones o nuevas plantas de producción tras vivir la crisis económica del 2008.

Las armadoras estadounidenses se ven sometidas a rígidos contratos laborales que les han impedido aumentar su producción y por lo tanto han afectado sus ventas. A pesar de recibir apoyo gubernamental, el grupo de Detroit (GM, Chrysler y Ford), se encuentra en una postura débil para establecer nuevas plantas en el extranjero, lo que les permitiría generar mayor número de empleos. De acuerdo con la firma Morgan Stanley, la producción automotriz en Norteamérica se incrementará 25% para el 2015; resultado de las millonarias inversiones que se han realizado en la región desde 2011, la mitad de ellas de capital japonés.

Fuente: Nikkei

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