La propensión al fraude de una empresa depende muchas veces de su número de empleados: entre más grande, habrá más posibilidades de ver conductas perjudiciales. Sin embargo, si bien es más difícil percibir un quebranto en las empresas pequeñas, cuando ocurre el daño suele ser mucho mayor que en una gran corporación.

Para reducir las posibilidades de que el personal incurra en una conducta nociva es importante enfatizar tres factores al interior de la empresa: el establecimiento de un código de ética,la capacitación acerca de los valores de la firma y la atención a las necesidades de los trabajadores.

Sucede a menudo que los empleados incurren en fraudes por necesidad; por ejemplo, un trabajador no tiene por qué llevarse papelería de la oficina para la escuela de sus hijos si la empresa le ofrece un vale por útiles escolares en la temporada en que los gastos por regreso a clases se incrementan. Con el paso del tiempo los salarios crecen menos de lo que aumentan variables como la inflación y el tipo de cambio.

En las Pequeñas y Medianas Empresas el 80% del personal es propenso o ‘muy propenso’  a verse inmiscuido en una acción fraudulenta, mientras que el 10% nunca lo haría y otro 10% sólo está esperando que se le presente una buena oportunidad para hacerlo.

Los fraudes siguen siendo el comportamiento  contra el patrimonio de las empresas que más se denuncia en México, lo cual habla de que hay margen para implementar una cultura de denuncia y capacitación más fuerte para ayudar a reducir la posibilidad de que las firmas se vean perjudicadas.

Para evitar los fraudes, el primer paso es instaurar un sistema de ética dentro de la empresa, y para ello es necesario tomar en cuenta las siguientes sugerencias.

1. Realizar un diagnóstico inicial: observar con detenimiento cada área de la empresa para determinar sus principales fortalezas y puntos más débiles, es justo ahí donde habrá más propensión a una estafa.

2. Crear un canal de denuncia: a veces no basta con un buzón de quejas o un correo para denunciar. Sin importar el tamaño de su empresa, se puede contratar un servicio externo que brinde confianza a los empleados de que la denuncia procederá sin represalias.

3. Realizar un plan de comunicación: difundir los valores y capacitar a los empleados acerca de su importancia, si se cuenta con un canal de denuncia, explicar cómo se utiliza y por qué es crucial alertar ante cualquier anomalía.

4. Dar un trato correcto a la denuncia: una vez que usted recibe una alerta es necesario investigarla a fondo para evitar hacer demasiado caso a quejas que pudieran ser sólo chismes. Por otro lado, aquellas denuncias que sean una alerta de un fraude deben tratarse discretamente para analizar la sanción o las medidas legales que se tomarán contra el defraudador y cómo se comunicará al resto del equipo.

En Asesoria y Servicios Consultores, estamos a sus ordenes para juntos establecer la estrategia «traje a la medida» en su empresa y lograr los objetivos que tenga en cuanto al tema de fraudes, recuerde que mas vale prevenir que lamentar.

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