La productividad de las empresas a través del aprendizaje permanente del personal

Nuestra intención es demostrar que es factible y rentable mejorar la productividad de las empresas a través del aprendizaje permanente del personal.

La formación y la productividad son conceptos fuertemente relacionados.  Al considerar el aumento de la productividad, debe entenderse que la productividad de las empresas no puede aumentar sin acciones formativas de los trabajadores.

La formación se refiere a la gestión del conocimiento y el aprendizaje dentro de la empresa.

Algunas empresas tienen una visión estática de la relación entre la formación y la productividad. No tienen una estrategia ni planes adecuados y dejan que evolucione a medida que avanza de forma rutinaria.

Llegar a que los operarios cumplan con procedimientos de deriva del propio proceso productivo y es, para muchas empresas, el logro buscado.

En el contexto actual de cambios rápidos e impredecibles en el mercado y las tecnologías, resulta limitada una visión estática de la formación para relacionarla con la productividad.

El enfoque tradicional de la formación, tiene como objetivo enseñarles a realizar las tareas correspondientes a sus puestos de trabajo respectivos, valiéndose de las descripciones de las tareas tal y de las recomendaciones de sus colegas con experiencia.

Sin embargo, los empresarios deben buscar y proporcionar medios de producción por nuevos caminos, pues deben ser la fuente y el origen de la innovación y la productividad y, en el contexto actual, deben buscar necesariamente la relación entre la formación y la productividad, llegando más lejos que la descripción hecha del proceso y aplicando uno mucho más dinámico.

Este enfoque dinámico, se deriva del principio general que dice que mejorar la productividad es la base de la competitividad empresarial.

El desarrollo de las competencias de los trabajadores lleva a un aumento de la productividad y la mejora constante de los procesos.

El aprendizaje es la base de esta relación entre la formación y la productividad en las empresas y que sólo puede mejorarse cuando pensamos en cómo hacemos las cosas. Por tanto, el aprendizaje es un proceso que modifica los conocimientos de un individuo y progresa con los nuevos métodos.

El aprendizaje y la formación generan el nuevo conocimiento en las empresas y las nuevas formas para resolución de problemas. El conocimiento debe ser compartido es dinámico y se crea en la interacción social entre los distintos individuos de una empresa.

La gestión del conocimiento se puede definir como la manera en que las empresas pueden obtener ventajas de su capital intelectual, el valor de sus conocimientos, su experiencia y su memoria acumulada.

El personal de las empresas tiene que desarrollar una capacidad para responder a los imprevistos y situaciones que puedan surgir en cualquier momento. Tienen que pasar de sujeto pasivo a sujeto activo.

Para inculcar en las personas esta capacidad se debe dotarlos de un superavit de conocimientos y su comprensión, que les permita actuar adecuadamente en situaciones cambiantes referidas a sus clientes y los factores necesarios para su satisfacción, mejorar la calidad, la seguridad, la comunicación y, en general sus valores y actitudes.

Las innovaciones que son la aplicación de nuevas interpretaciones de los conocimientos existentes en los procesos productivos, sin romper con toda la memoria de la empresa, sino con sólo algunos de sus aspectos. Las alternativas a las rutinas existentes y la exploración de otras nuevas.

Es llegar a llegar cualitativamente a un mayor nivel de conocimiento y más allá de lo que ya existe y hay que motivar al personal para avanzar en esta dirección.

Las innovaciones deben traducirse en mejoras de la productividad efectiva y no deben limitarse a una sola esfera de la empresa.

Las innovaciones deben ocurrir áreas de tecnología, la organización de procesos, la organización de trabajo, la gestión de los recursos humanos y las relaciones laborales.

Las mejoras en productividad como resultado de las innovaciones añadido al mantenimiento de prácticas buenas ya existentes, deben  estimular la formación y el aprendizaje, en la búsqueda constante y sistemática por la mejora de la productividad.

La competitividad es el eslabón penúltimo en la cadena de aprendizaje. Se refiere a la satisfacción de los clientes, al precio y la calidad de los productos, a su diseño y actualidad. “La competitividad es la capacidad de garantizar siempre la más ventajosa posición en el mercado que cambia rápidamente”.

La competitividad está cada vez más basada también en la velocidad de respuesta, la superioridad tecnológica y la diferenciación del producto o servicio. Significa necesariamente una mejora de la posición competitiva y es básicamente relacionada con la capacidad de la empresa de crear valor añadido para sus clientes.

Desde el punto de vista de la gestión empresarial, es importante una mayor preocupación por desarrollar futuras ventajas competitivas. La ausencia de un enfoque estratégico podría llevar a procesos poco óptimos, cuando uno de los principios básicos del aprendizaje es que consiga mejorar la productividad y la competitividad.

Los esfuerzos son justificados siempre por el cumplimiento de un objetivo o de una necesidad.

Las empresas que aprenden rápido y logran un costo bajo, se caracterizan precisamente por un alto grado de flexibilidad en su funcionamiento, para estar en consonancia con la progresión de los cambios.

Por ejemplo, el aprendizaje a través de Internet o intranet se caracteriza por su capacidad para ofrecer contenidos adaptados exactamente en el momento en que se necesitan.

De todas formas, la capacitación por medio de Internet o Intranet funciona mejor cuando se utiliza como  un complemento a las técnicas tradicionales.  Por ejemplo, es ideal para obtener que todos tengan un nivel similar de conocimientos básicos y que esto facilite el salto posterior en la formación necesaria, en interacción con otros.

Muchas organizaciones tratan de fomentar el aprendizaje aumentando el temor a la “supervivencia” en su personal, pero es mejor que la gerencia gane credibilidad, fomentando un positivo y sano deseo de aprender en un ambiente seguro.

Siempre habrá una cierta resistencia a aprender, pero una vez que los empleados tienen aceptada la necesidad de aprender, el proceso se facilita, en la medida que se ve justificada y los trabajadores se sienten a gusto con el proceso de aprendizaje.

Cuando los trabajadores con niveles de baja escolaridad se sienten seguros para dar opiniones, hacer preguntas y plantear objeciones tienden a hacer un esfuerzo y dejar de lado los prejuicios.

Escrito por: Alberto Aguelo

Director de Empresa de hoy:    http://www.empresadehoy.com

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