En los tiempos actuales genera demasiada importancia para todo negocio el contar con equipos de trabajo para lograr más eficazmente los objetivos planteados.

Por lo anterior, se llega a la combinación de dos palabras de mucho significado: equipo y disciplina, mismas que son variables inseparables, en las cuales no se puede tener una sin dejar de existir la otra.

En la práctica, la mayor parte de los ejecutivos respaldan y apoyan el trabajo en equipo, dado que representa un conjunto de acciones orientadas a saber escuchar y comprender, además de responder los enfoques o criterios plasmados por los integrantes, de tal forma que apoya y reconoce el interés y alcances logrados en su conjunto.

Esto contribuye a que los grupos laborales se desarrollen, promuevan el desempeño individual y el de toda la organización.

A fin de comprender la forma en que los equipos de trabajo desempeñan un esfuerzo extra, se deberá tomar en consideración que los logros alcanzados por un grupo, son el reflejo del esfuerzo individual de cada miembro.
Definiendo, los equipos se diferencian de los grupos de trabajo, dado que concretan la responsabilidad individual y colectiva, además de crear productos de trabajo a través de las aportaciones conjuntas de sus miembros, permitiendo generar niveles de rendimiento más altos.

Por consiguiente, un equipo es un número reducido de personas con habilidades complementarias con un propósito, un conjunto de metas de desempeño y un enfoque común, por los que responden totalmente.

Por lo que el compromiso común, es la esencia principal, convirtiéndose en una unidad poderosa de rendimiento colectivo, cuyo propósito principal, es que los integrantes del equipo crean, de tal forma que su esfuerzo sea el orgullo de pertenecer a la empresa, orientándose a ser los primeros e ir desarrollándose día a día.

Los equipos generan dirección, ímpetu de trabajo y compromiso de colaboración.

La mayor parte de los que alcanzan el éxito, crean sus objetivos en respuesta a una demanda u oportunidad encontrada en su camino. Para esto se invierte gran cantidad de esfuerzo y horas, investigando, dando sentido a la información y acordando un objetivo base a nivel colectivo así como individual.

Los que fracasan, escasamente desarrollan un propósito común. En realidad, si un equipo falla en establecer metas específicas de desempeño y si éstos no se relacionan en forma directa con el propósito general del grupo, los integrantes se confunden, se apartan y el desorden se traduce en un rendimiento mediocre. Por el contrario, cuando los propósitos y objetivos se sustentan unos a otros y se combinan con el compromiso colectivo, se convierten en un poderoso motor de rendimiento.

Para poder implementar un adecuado equipo de trabajo, se deben de seguir las siguientes reglas:

– Primera: Transformar los objetivos generales en objetivos particulares.- Esto significa que los objetivos específicos permiten al equipo ir logrando triunfos pequeños, mientras persigue su objetivo principal.

– Segunda: Definir el tamaño del equipo.- Es indispensable que la selección de los integrantes dependa tanto del potencial de capacidad, así como de las habilidades ya comprobadas.

– Tercera: Definir claramente las reglas de trabajo.- Se debe conveniar entre todos los elementos participantes, quién hará trabajos particulares, cómo se establecerán los horarios; qué habilidades se requieren desarrollar, con qué
continuidad será medida la calidad de los miembros del equipo y cómo tomarán y reformarán las decisiones planteadas.

– Cuarta: Compromiso grupal.- Cuando las personas colaboran en forma conjunta sobre un objetivo común, el compromiso y la confianza caminan a la par. Este
sentido de responsabilidad mutua también produce gratificaciones del logro reciproco en el que todos los miembros participan.

Concluyendo se puede definir, que el alto rendimiento, se obtiene cuando se conjuntan propósitos, metas y enfoques comunes, permitiendo que la co-responsabilidad compartida entre las personas involucradas, se acreciente como una contra-parte natural.

Por lo antes expuesto y de acuerdo a la experiencia adquirida en mi desempeño como consultor, me he dado cuenta que existe un gran número de micro-empresas de tipo familiar, donde la alta jerarquía es el padre de familia, el cual impone sus reglas de operación, de acuerdo a la experiencia adquirida a lo largo del tiempo, pasando por alto la importancia de generar equipos de trabajo, orientados a lograr objetivos comunes, benéficos para la organización.

Sin duda, hay que considerar, que es de vital importancia que las empresas generen equipos de trabajo, que les permitan en coordinación con la alta gerencia, lograr los objetivos que se pretenden alcanzar.

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